La consultora Arianne Rovira, autora del libro “Jefes mediocres”, alerta sobre el impacto devastador del liderazgo ineficaz en las empresas. Según su análisis, el jefe mediocre se caracteriza por no ser generoso, evitar el reconocimiento al equipo y atribuirse todos los méritos.
Rovira clasifica a estos perfiles en cuatro tipos: el que no hace pero deja hacer, el que controla todo, el que ni hace ni deja hacer, y el líder ideal que impulsa a su equipo. La experta enfatiza la brecha entre un jefe con autoridad por cargo y un verdadero líder con propósito y empatía.
Datos contundentes respaldan su tesis: el 70% de las renuncias se deben a la personalidad del superior. En un mercado laboral cambiante, la retención de talento depende de un trato digno y la valoración del esfuerzo, algo que las nuevas generaciones ya no están dispuestas a negociar.


