Tim Cook concluye su trayectoria como CEO de Apple tras casi 15 años, dejando lecciones clave en gestión y liderazgo. Entre ellas, el dominio de la logística (redujo inventarios de meses a días), la optimización como estrategia de crecimiento (evolución del iPhone), la paciencia (esperó una década para lanzar Vision Pro), la ética corporativa (negativa a crear una puerta trasera para el FBI), el valor de los ingresos recurrentes (servicios como Apple Music), la sostenibilidad (programa Apple 2030), el liderazgo auténtico (primera declaración pública como gay de un CEO Fortune 500), el control tecnológico (transición a Apple Silicon), la diplomacia geopolítica (negociación con Trump y China), y la construcción de una identidad propia al suceder a una leyenda.
Cook asumió en 2011 y multiplicó el valor de la empresa de US$350.000 millones a US$4 billones. Diversificó el catálogo con Apple Watch, AirPods y Vision Pro, y transformó la división de servicios en un negocio de US$100.000 millones anuales.
Su sucesor, John Ternus, asume el desafío de acelerar la integración de IA y gestionar las tensiones globales. La valoración de Apple creció un 2.275% bajo su mandato.


