El mapa productivo argentino profundiza su brecha interna de cara a la segunda mitad de 2026, beneficiando a las provincias con recursos naturales estratégicos. La quita de subsidios cruzados en el AMBA permite que las regiones agroexportadoras reinviertan sus excedentes en origen, mientras que distritos como Neuquén y Río Negro lideran la expansión energética gracias a Vaca Muerta, un dinamismo potenciado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la minería en el norte del país.
En contraste, los distritos que carecen de una matriz productiva propia sufren una fuerte dependencia de los fondos nacionales debido a un federalismo fiscal parcial, donde la Nación concentra la recaudación pero las provincias asumen los gastos en salud, educación y seguridad. Los analistas advierten que las jurisdicciones rezagadas y con exceso de empleo público, como Formosa, no tendrán viabilidad bajo el modelo económico actual a menos que logren atraer capitales privados, un proceso que podría reactivarse mediante obras de infraestructura financiadas ante la baja de las tasas de interés.


