El pago de la primera cuota del aguinaldo representa un fuerte desafío financiero para las pymes debido a la caída de la actividad económica y la industria. Ante la obligación de liquidar el Sueldo Anual Complementario (SAC) antes del 30 de junio (con prórroga legal hasta el 7 de julio), los empresarios evalúan diversas alternativas para afrontar los pagos de unos 6,2 millones de asalariados privados, tales como financiarse con líneas bancarias específicas, recurrir a la venta de carteras de cheques o entablar diálogos directos con los empleados.
La compleja situación se enmarca en un contexto crítico para el sector industrial, donde rubros como el textil registran una caída del 23,3% interanual y mantienen cerca de 7 de cada 10 máquinas paradas. Este escenario recesivo ya provocó la pérdida de más de 364.000 empleos asalariados y el cierre de casi 25.000 empresas desde finales de 2023, lo que empuja a algunas pymes en situaciones extremas a negociar el pago del beneficio en cuotas a pesar de las restricciones que impone la ley.


