Liderazgo: por qué las habilidades blandas no alcanzan
Un análisis advierte que el foco excesivo en la empatía y la comunicación en las organizaciones está generando un desbalance en el liderazgo. Si bien dejar atrás modelos rígidos fue necesario, priorizar lo relacional en detrimento de la gestión operativa provoca falta de claridad, roles difusos y baja ejecución.
Datos de Gallup muestran que el compromiso de los empleados alcanzó mínimos históricos, no por falta de cuidado, sino por ausencia de estructura. El verdadero desafío no es elegir entre el vínculo y la tarea, sino integrar ambas dimensiones. Para las nuevas generaciones, el auténtico cuidado implica recibir una dirección clara que les permita saber cómo tener éxito en su rol. En definitiva, el liderazgo efectivo requiere equilibrar lo humano con lo operativo, combinando la conversación con la acción y la autonomía con un marco estructural sólido.


