En Argentina, los oficios técnicos como electricistas e instaladores marcan un límite concreto para la automatización. Aunque la inteligencia artificial puede optimizar diagnósticos, no reemplaza la destreza física ni el criterio en terreno.
Esta resistencia a la tecnología convive con una aguda escasez de mano de obra. Según Manpower Group, el 68% de los empleadores tiene dificultades para cubrir vacantes operativas. Esta falta de profesionales eleva los costos de obra entre un 8% y un 12%, y extiende los tiempos de espera de los servicios.
El problema se agrava por la falta de recambio generacional y la deserción en la educación técnica. Lejos de desaparecer, estos roles exigen ahora mayor capacitación para manejar herramientas digitales y sistemas automatizados, consolidándose como un pilar insustituible para la economía y el mantenimiento de la infraestructura.


